jueves, 21 de junio de 2012

El Evangelio de Juan. ¿Obra de un autor o de varios?


Después de haber tratado sobre el problema sinóptico, voy a tratar acerca de si el Cuarto Evangelio, muy diferente de los otros tres, es obra de un autor o de dos o más autores.

Esta cuestión no es ideológica, sino técnica. De hecho, son muchísimos los expertos católicos y protestantes que consideran que el Evangelio de Juan es obra de una comunidad (ignoro el status questionis entre los teólogos y filólogos ortodoxos). Por ejemplo, en la católica Biblia de Jerusalén se acepta que es obra de dos o más autores.

Los que defienden la unidad o, por lo menos, son escépticos sobre las propuestas de un evangelio de varios estratos, argumentan que hay una relativa unidad de estilo y de léxico. Sin embargo, hay varios motivos para pensar que ha tenido una elaboración compleja a través de un largo proceso. Algunos autores hablan de dos ediciones y otros de hasta cuatro. Veamos brevemente algunos de estos motivos:

1. Una escena que no es de Juan.

La famosa y preciosa escena de la adúltera a la que Jesús salva de morir lapidada no perteneció nunca al Evangelio de Juan. De hecho, en los principales manuscritos de este libro no aparece y su estilo es muy distinto. Sobre su origen se han propuesto dos hipótesis:

a) Se trata de una “hoja volante” que circuló durante generaciones y alguien incorporó al Evangelio de Juan.

b) Pertenecía originalmente al Evangelio de Lucas, pues en algunos manuscritos antiguos figura en este evangelio y su estilo y su temática encaja muy bien con este autor.

2. ¿Un traspapeleo?

Los capítulos 4-7 nos dan esta secuencia: Galilea (4), Jerusalén (5), Galilea (6) y Jerusalén (7). Es especialmente raro que el capítulo 5 acaba en Jerusalén y el capítulo 6 empieza diciendo: “después de esto se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea”. ¡Si estaba en Jerusalén, muy lejos del mar de Galilea!

Se ha sugerido que el editor cometió un despiste y un traspapeleo, siendo el orden primitivo el siguiente: 4-6-5-7.

3. ¿Se levantaron o se quedaron sentados?

El Cuarto Evangelio dedica nada menos que 5 capítulos a la última cena (13-17). Al final del Capítulo 14, Jesús dice a los comensales: “levantaos, vámonos de aquí”.

Quién esté familiarizado con la historia de Jesús, se imaginará que los discípulos se levantarán y se dirigirán hacia Getsemaní. ¡Pues no! Después de la orden de levantarse, hay un largo discurso de Jesús que ocupa nada menos que tres capítulos. Si suprimimos los capítulos 15-17 el relato quedaría así:


“Levantaos, vámonos de aquí”. Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón.


¿Cómo resulta más coherente? Parece claro que una primera edición sería como la reconstrucción que he hecho y que los capítulos 15-17 fueron añadidos en una edición posterior. Además, hay una contradicción, pues Jesús dice: “Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Dónde vas?" (Jn 16:5) ¡Ya se lo habían preguntado poco antes!:


Simón Pedro le dice: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.” (Jn. 13:36)


4. ¿Quiénes son los malos?

El profesor Urban VON WAHLDE utiliza un interesante criterio para distinguir qué pertenece a la primera edición y qué a la segunda.

En algunas partes del Evangelio los hostiles a Jesús son los judíos en general (¡como si Jesús y sus discípulos no fuesen judíos!) y, en otras partes, los fariseos y los sumos sacerdotes. Según Von WAHLDE, los pasajes en los que los “malos” son los judíos pertenecerían a la edición final, escrita en un ambiente de mayor hostilidad hacia los cristianos y, los pasajes en los que solo una parte de los judíos son enemigos de Jesús, serían de una edición más primitiva.

Además, cuando los hostiles son los fariseos y sacerdotes, estos llaman a los milagros de Jesús "señales", mientras que cuando los malos son los judíos los llaman "obras".

Sobre esta cuestión es interesante que el Evangelio de Juan es muy anti-judío y también muy pro-judío, diciendo Jesús que la salvación viene de los judíos. Me parece muy difícil que procedan de la misma pluma.

5. Un libro con dos finales.

En el Capítulo 20, después del final feliz de la resurrección de Jesús (sobre cuya historicidad o no me niego a pronunciarme porque intento que este blog sea neutral) y de la famosa duda de Tomás, el autor dice:

Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
¿Fin? ¡No! Después de ese final, hay una aparición más de Jesús, esta vez en Galilea. Hay un amplio consenso en que el Capítulo 21 es un epílogo escrito tiempo después. Además, en ese epílogo hay un eco de que el “discípulo amado”, de quién se dice que es el autor del libro, ha muerto, lo que provocó un trauma a su comunidad.

6. Diferencias teológicas.
Otro argumento a favor de que el Evangelio de Juan tiene dos o más ediciones es que presenta algunas diferencias teológicas, especialmente chocantes en Cristología y Escatología.
En cuanto a la vida después de la muerte, hay frases de Jesús que sugieren un “más allá” inmediato (escatología realizada) y en otras se habla de resurrección en un último día (escatología futura). Esa combinación ha dado lugar a lo que los teólogos llaman “ya, pero todavía no”. Probablemente, se deba a la existencia de dos manos distintas.
Algo parecido ocurre con la Cristología. Hay versículos, especialmente en el prólogo, que igualan a Jesús con Dios haciéndolo divino, mientras que en otros versículos la Cristología es más baja (Mesías, Santo de Dios, Hijo de Dios…). Ya vimos en un artículo que la expresión “Hijo de Dios”, en el ambiente judío podía interpretarse como alguien que tiene una relación especial con Dios y, de hecho, el Antiguo Testamento también dice de David que es hijo de Dios.

¿Por qué motivo hay varias ediciones?
Cuando el Evangelio de Marcos llegó a manos de Mateo, hubo cosas que le gustaron y otras que no y, probablemente, pensó que era muy breve. Por eso, escribió otro libro que viene a ser una edición ampliada y corregida de Marcos. Lucas también dice que ha decidido escribir un libro porque “muchos” lo han intentado antes y quiere hacer al excelentísimo Teófilo uno mejor.
En el caso de la comunidad juánica, su líder, el “discípulo amado” (espero dedicar algunos artículos a este anónimo personaje), era venerado y se llegó a pensar incluso que no moriría nunca. Por esta razón, a su muerte, sus discípulos consideraron un sacrilegio omitir una sola línea suya y, en lugar de eso, añadieron sus opiniones, provocando algunas contradicciones. Por ejemplo, el “discípulo amado” escribió que Jesús bautizaba (Jn. 3:22, 4:1), pero a algún discípulo de ese discípulo le debió chirriar y, por no tachar algo escrito por su maestro, añadió esta glosa: “aunque no era Jesús mismo el que bautizaba, sino sus discípulos” (Jn. 4:2)
Otros probables motivos para que se añadiesen nuevos estratos pueden ser los siguientes:
- Mayor hostilidad hacia los cristianos por parte de los judíos.
- Voluntad de rehabilitar a Pedro en el epílogo, que sale bastante mal parado en varias partes del evangelio.
- Aliviar el dolor causado por la muerte del discípulo amado haciendo ver que la creencia de que no moriría nunca no tenía fundamento.
- Reflexiones teológicas de la comunidad (en general, se considera que la primera edición del libro no tenía los grandes discursos).
Saludos cordiales,

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